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ALICANTE
Y SU FIESTA
Si hay una ciudad del Mediterráneo que realmente
se haya desarrollado de cara al mar, ésta es
sin duda Alicante.
Un pueblo con
historia, cinco veces centenario como ciudad, responde
plenamente a la imagen que el visitante recibe a la
llegada a sus calles. El carácter abierto,
extrovertido, cosmopolita y cálido, es la consecuencia
directa de una ciudad ante todo fotogénica,
presidida por el Monte Benacantil -su símbolo
más visible-, el verdor de las palmeras, el
atrevimiento de sus edificios, y el espejo inamovible
que supone tener a sus pies, las tranquilas aguas
del "Mare Nostrum".
Lo cálido
se da cita en Alicante durante todo el año.
Pero hay unas fechas en las que carácter de
sus casi trescientos mil habitantes se exterioriza
de forma más clara. Coincidiendo con la llegada
del verano, la pólvora, y la música,
el color y la luz, la alegría y el abandono
del sueño; el fuego y la belleza, en definitiva,
se dan cita en les Fogueres de Sant Joan. |