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ARTE POPULAR,
ESTÉTICA PERSONAL
Pese a todos los aditamentos
que a lo largo de los años se han ido incorporando,
la base de la fiesta sigue siendo para todos la
Foguera. Un monumento colorista, de carácter
satírico, y en ocasiones de grandes dimensiones
y composición atrevida, que llena las calles
y plazas de la ciudad, dando prueba del talento
y la creatividad de todo un grupo de artistas, que
tienen en este cometido su principal profesión.
Las grandes superficies
planas decoradas con amplias pinturas, esculturas
estilizadas, volúmenes simétricos
y geométricos, serán las bases sobre
las que girarán unas Hogueras que evolucionarán
con el paso de los años, gracias a la aportación
de nombres como Ramón Marco, Jaime Giner,
Remigio Soler, Pedro Soriano y otros muchos.
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Les
Fogueres pronto se enriquecieron -ya casi desde sus
orígenes - con la aportación de la mayor
parte de los artistas plásticos que desde los
años treinta han poblado Alicante. De entre
ellos, será el desaparecido Gastón Castello
quien, con su peculiar translación del "Art
Decó" a estos monumentos, dio las señas
de identidad estética a los mismos.
Una evolución
que no se detiene, pero que al mismo tiempo mantiene
el carácter de arte popular para les Fogueres,
en donde estética y crítica se dan la
mano, teniendo en el "Ninot" -sus figuras-,
el hilo conductor con el espectador. Decenas, centenares
de figuras, una de las cuáles -sólo
una- será salvada del fuego por decisión
del pueblo alicantino. Es así, como el Ninot
Indultat será el único testimonio tangible
de ese arte popular condenado al fuego por puro afán
de diversión.
¿Existe
juego más perfecto? Seguro que no. |
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